Usualmente cuando alguien usa la palabra Palestina, las imágenes que se nos vienen a la mente son las de guerras o atentados terroristas, quizá alguna que otra protesta, sin embargo; siempre, siempre, el peligro es inminente ¿Y si les dijera que toda esa concepción es creada? ¿Por quién? ¿Para qué?
El Estado de Palestina, conocido principalmente por ser uno de los pocos protoestados existentes -o Estados en formación- el cual cuenta con reconocimiento de sólo unos cuantos países, pues no posee las instituciones necesarias para garantizar la ciudadanía a sus habitantes, sin embargo es un país rico en historia, el cual cuenta con sitios de gran importancia para las tres principales religiones del mundo, en general el territorio se divide en dos grandes partes partidas a la mitad por Israel, Franja de Gaza y Cisjordania (West Bank) dentro del cual se encuentran las ciudades de Belén, Jericó, Nablús, Ramala, y "Jerusalén"
Sin embargo, desde 1994 gracias a los acuerdos de Oslo la autoridad dentro del territorio de Palestina se dividió entre el Estado de Israel y la Autoridad Nacional Palestina que funcionaría como una institución transitoria. Hoy en día, las cosas no han cambiado mucho con excepción de que a lo largo de los años, la frontera que divide a Israel de los Territorios Palestinos se ha ido moviendo, despojando poco a poco a los palestinos, en su mayoría agricultores, de sus tierras.
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| El objetivo principal es la construcción de edificios departamentales |
El primer párrafo por ahora es mera ficción, los más de 600 soldados de las fuerzas israelís no han hecho nada más que custodiar la entrada de la ciudad y "proteger" a los cerca de 850 judíos ortodoxos que se encuentran viviendo en Hebrón (casi un soldado por cada habitante), sin embargo la ciudad que hace tres meses -Julio,2017- fue nombrada como Patrimonio Mundial de la Humanidad de Palestina por la UNESCO es una ciudad efervescente que en teoría está dividida desde hace 10 años por el Protocolo de Hebrón que establece un 80% en H1 (Jurisdicción Palestina) y el resto en H2 (Jurisdicción Israelí) aunque las calles bloqueadas a propósito por los propios residentes judíos hacen imposible el moverse sin tener que atravesar uno de los 57 puestos de control israelís que permiten el paso a voluntad del humor de los militares en turno. Fue gracias a ésta situación que tanto Israel como Estados Unidos decidieron abandonar ésta semana a la UNESCO.
Ésta es una más de los estrategias para obligar de manera discreta la evacuación de los palestinos que viven bajo el umbral de la pobreza pues el simple hecho de salir a trabajar supone un reto diario en el que nunca sabes cuánto tiempo debes de esperar para que te dejen pasar, además de que cada vez más negocios están cerrando, no sólo por el temor de que un día cualquiera se los expropien, sino simplemente porque cada vez es más difícil para los que no tienen residencia israelí, el pasar las materias primas por los puntos de control, dejando a Israel el completo control de lo que se distribuye o deja de distribuir en Palestina, claro, en Cisjordania, pues en Gaza la situación es completamente diferente, región sin agua potable y que sólo cuenta con tres horas al día de electricidad, instituciones como la ONU o Amnistía Internacional han denunciado ya los crímenes de guerra y lesa humanidad, que de seguir así para 2020, la región sería inhabitable.
Cruzar hacia los territorios palestinos es sumamente fácil, pues no existe ningún checkpoint que pida documentos, sin embargo cuando uno intenta regresar a Israel, la cosa se complica un poco más, pues en teoría uno tiene que cruzar a pie el control de seguridad en el que se encuentran los militares detrás de un cristal blindado y tomar el mismo camión después de la frontera, sin embargo, ésto es sólo realidad para los palestinos, pues son los únicos que tienen hacerlo, mientras los turistas pueden mostrar su pasaporte desde la comodidad de su asiento a los militares que pasan hasta sus lugares. Sí, no muy diferente a la situación de la población negra durante el Apartheid.
A pesar de todo, Cisjordania luce como una región próspera y desarrollada gracias a el apoyo de todos los países árabes que lo rodean, por lo que entre sus calles -las cuales cuentan con internet gratuito- se pueden ver las sucursales del Banco de Palestina al igual que las del Banco Árabe, Banco de Egipto o Jordania, pues al final del día, éstos son los países a los que los palestinos tienen que acudir cuando quieren sacar un pasaporte, dejando a la población con sólo dos opciones: el ser extranjeros o prisioneros en sus propias tierras.



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