viernes, 1 de septiembre de 2017

Cultura y cultos de los israelís.

Hace algunos días conocí a “Eitan Admon Water and Seven”, o al menos fue así como se le ocurrió guardar su número en mi teléfono para que no lo olvidara, pues lo conocí literalmente en el río artificial que parte en dos a mi campus universitario a las 7 de la mañana. Claro, como todo nativo orgulloso de su tierra y de la mano que le da de comer, me preguntó/presumió si ya conocía todas las “amenidades” que la universidad ofrece. Pues además de un centro deportivo, gimnasio y cine también cuenta con un grupo de clases de salsa… ¡Clases de salsa! Esas son las amenidades de una universidad que cuesta $98,320.64 pesos mexicanos al semestre.

Y es que la verdad esas son en general la clase de entretenimientos a los que los israelís acuden, pues no están acostumbrados a tener otro tipo de arte como teatro, danza o conciertos. No me malinterpreten, si hay, pero el costo de los espectáculos desaniman a las masas que tienen que elegir entre ir todo un mes al gym o una vez al teatro, pues el precio es casi el mismo, aproximadamente $2,500 mxn. Es extraño que tampoco florezca la expresión artística dentro de la universidad, 

Recuerdo bien una vez que caminando por las calles de la Ciudad Vieja de Beer-Shevaa (algo así como el centro de la ciudad) escuché a una banda que me llamó la atención, pues nunca había escuchado una especie de rock sesentero en hebreo, la banda se veía bien desde afuera, pues se presentaba en la terraza de un bar, así que decidí meterme a tomar una cerveza, claro, no contaba que ni siquiera pude llegar a la barra antes de que un enorme cadenero me alcanzara para decirme no sé qué tantas cosas, y ante mi evidente incomprensión terminara llevándome a la taquilla, donde la chica me explicó que el cover era de 80, algo así como $400mxn. ¡Por una banda que conocen en su casa!

Lo mismo sucede con el arte elevado, pues una visita al Museo de Israel, ubicado en Jerusalén, tiene un costo de $270mxn con credencial de estudiante y $350 para el público en general, aunque si llegan a venir a Israel, es obligatorio que éste si lo anoten en su itinerario, (además de que abre los sábados) pues el museo hace un recorrido a la largo de la historia del arte, desde las monedas romanas hasta el artista más posmoderno, pasando por la vida cotidiana de los adinerados, con representaciones y objetos reales de los cuartos donde la nobleza solía vivir. Me pregunto si dentro de unos 100 años incluirán el tipo de comedor que ahora tienen Bill Gates, Carlos Slim o Mark Zuckemberg.





Aunque dicen los que saben que "el arte no es algo que se pueda tomar y dejar, pues es algo necesario para vivir" es por ello que no faltan las expresiones culturales entre la gente de a pie, sin embargo, aquí éstas vienen en forma de reuniones nocturnas a la mitad de un parque, las cuales normalmente son convocadas a través de Facebook, donde se citan para jugar con preguntas de conocimiento general o simplemente tocar una guitarra y cantar, en su contra parte ilegal también podemos encontrar todo tipo de graffiti callejero, desde grandes murales que se apropian de los edificios hasta pequeños trazos en aerosol que se vuelven un intento desesperado para exteriorizar la cotidianidad como un fenómeno divertido o al menos soportable.

En ocasiones los locales comerciales como bares y cafeterías también abren sus puertas para darle espacio y difusión a artistas locales que encuentran algún problema en su entorno el cual buscan señalar, en éste caso es la necesidad de tener hijos (el promedio en Israel es de 4), por lo que muchos israelíes recurren a la inseminación artificial para agilizar y asegurar el embarazo, aunque en general se utiliza el concepto de tendedero en donde cualquiera puede tender su pieza para el disfrute de los demás.




Por otro lado, es sumamente extraño el ver a artistas callejeros, pues el calor hace que ésta sea una tarea de resistencia más que de talento, sin embargo, para éste blog logré encontrar a un músico que además ocupa instrumentos tradicionales de la región y es con su música con que me despido ésta semana, no sin antes recordarles que ésta edición fue gracias a Marisa Miranda que me preguntaba por la cultura, así que si ustedes quieren proponer algún otro tema, no duden en hacérmelo saber en los comentarios o a través de una mención a @Shh_aban en Twitter. ¡Shabat Shalom!



No hay comentarios.:

Publicar un comentario